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miércoles, 22 de febrero de 2012

Un nanorobot de ADN para ordenar a las células cancerosas que se suiciden

Unos investigadores de la Universidad de Harvard han inventado un minúsculo robot hecho de material genético que pueden cargar con diferentes moléculas y dirigirlo a células específicas para que depositen esas sustancias, como fármacos, pero también para modificar su comportamiento. Se abre incluso la posibilidad espectacular, dicen, de enviar con esas moléculas de carga órdenes a las células cancerosas para que se autodestruyan. También se abre la perspectiva de programar así la respuesta inmunológica del organismo a varias enfermedades. No se trata de un trabajo teórico: Shawn Douglas y sus colaboradores incluso han hecho un prototipo del nanorobot de ADN y lo han ensayado con éxito en cultivos celulares. Sus experimentos se han centrado en dos diferentes tipos de células cancerosas, de leucemia y linfoma, enviando instrucciones para activar el interruptor de suicidio celular, es decir, el mecanismo normal que permite la eliminación de las células anormales o envejecidas, explican en un comunicado de Harvard. Para cada caso, las instrucciones transportadas por el nanorobot y codificadas en fragmentos de anticuerpos, han sido diferentes. No es la primera vez que los científicos abordan el reto de construir un dispositivo así utilizando las herramientas de la biotecnología y de la nanotecnología, aprovechando queel material genético es biodegradable y biocompatible, pero el equipo Douglas ha encontrado soluciones de diseño novedosas y prácticas. Basándose en la técnica denominada de origami de ADN, es decir, en el complejo plegamiento tridimensional de fragmentos de material genético, han dado forma de tonel tonel a su nanorobot , con sus dos mitades unidas por una especie de bisagras y cerrado con unos pestillos moleculares capaces de identificar diferentes células diana. Cuando el dispositivo llega a esas células de abre y deposita su carga, ya sea un fármaco o moléculas capaces de modificar su comportamiento, incluso induciendo el suicidio. El nanorobot es reprogramables porque puede llevar diferentes moléculas de búsqueda y reconocimiento de receptores de la superficie de distintas células. Estos investigadores, que presentan su trabajo en Science, han logrado una estructura eficaz del nanorobot, logrando abrirlo, cerrarlo, reabrirlo para insertar y para llevarla a las células de destino.

jueves, 18 de agosto de 2011

El cáncer de pulmón huele


Los perros rastreadores son una forma fiable para detectar el cáncer de pulmón, según una reciente investigación publicada en Alemania.

Los científicos descubrieron que perros entrenados podían detectar un tumor en un 71% de los pacientes, según publicaron en el European Respiratory Journal.

Sin embargo, todavía no saben qué componente químico es el que detectan los caninos, elemento que consideran crucial para desarrollar un sistema de diagnóstico.

El Instituto de Investigación del Cáncer del Reino Unido estima que todavía queda un "largo camino" para que el descubrimiento pueda tener aplicaciones prácticas.

La primera vez que los investigadores comenzaron a hablar de la posibilidad de que los perros huelan tumores fue en 1989. Estudios posteriores han mostrado que los caninos pueden detectar ciertos tipos de cáncer, como el de piel o clic colon.

Olfatear el cáncerLos expertos piensan que los tumores producen agentes "químicos volátiles" que el fino olfato canino puede detectar.

El experimento alemán entrenó a cuatro perros, dos pastores alemanes, un pastor australiano y un labrador.

"Las próximas investigaciones deben ir en la senda de saber más sobre las moléculas que emiten el olor de los tumores y si dispositivos como 'narices electrónicas' podrían también detectarlos"

Instituto de Investigacdión del Cáncer (Reino Unido)
Los animales consiguieron tener éxito en un 71% de las ocasiones. Los investigadores también comprobaron que no se mostraban confundidos por los químicos asociados a enfermedades pulmonares crónicas o por el tabaquismo.

El autor del informe, el doctor Thorsten Walles del Hospital Schilerhoehe, comentó que "en la respiración, los pacientes con cáncer de pulmón, tienen químicos diferentes de los de alguien sano".

"Los perros sienten el olor de estos y pueden detectar su presencia en los momentos iniciales de la enfermedad", concluyó Walles.

"Los resultados confirman la presencia de un marcador estable para el cáncer de pulmón. Es un gran paso adelante".

Los animales no parece que puedan llegar a convertirse en un compañero de los cirujanos, así que los investigadores están trabajando en "narices electrónicas" que podrían detectar los mismos químicos que le perro.

Estos agentes o la combinación de olores que producen, no han sido descubiertos.

Los científicos lo lamentan: "Desafortunadamente los perros no pueden comunicar cuál es la esencia bioquímica del cáncer".

Laura McCallum, portavoz del Instituto de Investigación del Cáncer del Reino Unido, comentó que "aunque hay interesantes estudios que sugieren que los perros podrían oler el cáncer, queda un largo camino por delante para entender qué moléculas huelen".

"Por eso, sería extremadamente difícil usar perros en una clínica. Las próximas investigaciones deben ir en la senda de saber más sobre las moléculas que emiten el olor de los tumores y si dispositivos como 'narices electrónicas' podrían también detectarlos".

martes, 9 de agosto de 2011

Ejercicio: parte integral del tratamiento del cáncer


Todo paciente de cáncer en tratamiento debe hacer entre dos y dos horas y media de ejercicios cada semana. ¡No más “descanse y tómeselo con calma”, aseguran especialistas británicos.

La recomendación proviene de la institución de beneficencia británica Macmillan Cancer Support, la que tiene por misión prestar ayuda a los pacientes de la enfermedad.

El informe de Macmillan, “A moverse más”, afirma que, de los dos millones de sobrevivientes de cáncer, en el Reino Unido, cerca de 1.600.000 no están lo suficientemente activos.

Los pacientes adultos y los sobrevivientes de cáncer deberían tomar unos 150 minutos de actividad física de moderada intensidad a la semana.

En el informe, el American College of Sports Medicine también afirma que el ejercicio es seguro durante y después de la mayoría de los tipos de tratamiento de cáncer y dice que los sobrevivientes deben evitar la inactividad.

Razones
Jane Maher, oncóloga clínica y consejera médica de Macmillan admite que el consejo que ella le habría dado antes a alguno de sus pacientes habría sido que se lo tomara con calma.

“Esto ha cambiado ahora significativamente dado el reconocimiento de que si el ejercicio físico fuera una droga, éste acapararía los titulares”.

Mantenerse activos, consigna el estudio, puede ayudar a la gente a superar los efectos del cáncer y su tratamiento, tales como la fatiga, la subida de paseo, la depresión y la ansiedad.

Aparte de que puede contribuir a mejorar la densidad ósea, la fuerza muscular y la salud cardíaca.

Durante el tratamiento, el nuevo decálogo prescribe evitar los largos períodos de tiempo que uno pasa descansando, y dice que la actividad, aunque sea mínima, es mucho mejor que nada.

Esto puede reducir algunos de los efectos secundarios del tratamiento, incluyendo los coágulos sanguíneos y la pérdida de la masa muscular.

Luego de que ha terminado el tratamiento, el consejo es tratar de aumentar gradualmente la cantidad de actividad física que uno hace.

Esto, dentro de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que son específicas para los distintos grupos de edad.

Ejercicio a la medida
“Para la mayoría de la gente que vive con cáncer, o que le ha sobrevivido, no hay problemas en aumentar gradualmente el nivel de actividad física, siguiendo las pautas de la OMS, eligiendo una actividad que puedan disfrutar”, le dijo A BBC Mundo Jo Forster, encargada de Actividad Física de Macmillan.

Sin embargo, hay ciertas precauciones que conviene seguir.

Imaginemos el caso de alguien que sufre de metástasis ósea (cáncer propagado a los huesos) o riesgo de osteoporosis (huesos quebradizos). Esta persona debe evitar las actividades de mucho contacto o donde haya demasiado impacto.

Del mismo modo, alguien que tenga una baja de glóbulos rojos o que sienta una exacerbación de los síntomas del mal, debe evitar un volumen de ejercicios de alta intensidad

“La seguridad de los ejercicios” -dice Jo Forster-”dependerá del estado físico en que se encontraba la persona antes de ser diagnosticada, del tipo de cáncer y tratamiento, de los efectos secundarios de éste último, de los síntomas y de la edad del paciente”.